Música y Posmodernidad V: ¿Por qué no Pink Floyd?

[Después de mucho tiempo, vuelvo a vosotros, para terminar lo empezado, continuar el trabajo, y cambiar si es necesario]

Ya he hecho el repaso a lo que creo que es la “otra Posmodernidad musical” que puede ayudarnos a repensar y revisar sobre todo la “otra Posmodernidad” de la que hablaba al comienzo de esta serie y de la que volveré a hablar de forma más particular. Ello me ha llevado a través de músicos y grupos como Tom Waits, PJ Harvey, y Gregor Samsa y Tin Hat Trio. Pero, ¿por qué estos y no otros? ¿Por qué no grupos tan “alternativos” como Pink Floyd, o músicos tan críticos como Bob Dylan? Actualmente a la izquierda democrática, la que participa del juego político y se encuentra en el entramado estatal (e incluso la que no), se le acusa de haber perdido su horizonte, pero ¿por qué? ¿Acaso no siguen siendo esa izquierda que mira por el bienestar de los trabajadores? ¿Acaso no llevan el ideal social en sus programas? Sí, esto lo hacen, más o menos. Y el más o menos es bastante elocuente. Han perdido su horizonte desde el momento que se integran en la problemática que la derecha expone. Es decir, la izquierda, pese a que sigue “en lucha”, la lucha se ha pervertido porque ya no buscan un bien mayor, sino que se pierden en el entramado en que la derecha le ha metido. Las luchas de la izquierda decimonónica (o de la primera mitad del siglo XX) siguen presentes, pero se han visto “desplazadas” por problemas de estado y la izquierda se ha convertido en una mera reacción a lo que hace la derecha.

Por supuesto, este es un ejemplo pobre, con poca información, y sesgado [recomiendo para más información desde “su” punto de vista el libro de Zizek En defensa de la intolerancia]. Pero creo que pone de manifiesto lo que quiero decir. Grupos como Pink Floyd, músicos como Dylan, o el heavy (que también comenté en el primer artículo), entre muchos otros, son una mera reacción a la musica popular, o a lo que demonios sea que ocurrió en el momento que aparecieron. Como los hippies. La música psicodélica de los 60’s-70’s es la manifestación musical de una generación que se “liberaba” en mitad de una sociedad retrógrada y represiva, pero a fin de cuentas estaban siendo manipulados por el propio sistema en el que nacieron [igual que antes, explicación muy pobre, recomiendo el documental The Century of the Self]. Cuando esto se agota, aparece otra forma de rebelión (heavy, por ejemplo) pero no es más que otra máscara que crea el sistema para “controlar” a los “descarriados”, que, por supuesto, no lo son tantos. Similar es el caso de Pink Floyd, aunque salvo las distancias porque es un grupo que admiro.  Nace en la misma ola de los 60’s, pero se disgrega del hippismo cuando se hace cargo de la putrefacción interior y exterior. No es optimsita, se adentra en la locura, en la separación del individuo de la sociedad, en la alienación, en la corrupción estructural de occidente. Problema: se queda ahí, y se esconde. The Wall termina rompiendo el muro, pero nada más se sabe. Animals es un canto a la alienación y ya. Dark side of the moon se refugia en la locura. A Pink Floyd le faltó hacer distinto de lo que le rodeaba, asumió que el sistema era demasiado pesado a sus espaldas.

¿Pero qué nos puede ofrecer entonces la música que he reseñado anteriormente? ¿No están también dentro del sistema? Sí, por supuesto, nada hay fuera del sistema. Lo que les diferencia es la actitud. No quiero decir que los anteriormente mencionado sean una panda de reaccionarios, conformistas y demás. Es más, todos son una paso a la rebelión. Pero la música que he reseñado como “la otra Posmodernidad musical” tiene otra forma de expresarse. No pretende elevarse como respuesta al sistema (“los heavys somos unos marginados sociales pero aguantamos el chaparrón”, esto es un tópico, pero tiende a ser cierto, como todo tópico), sino que habla de otra cosa, no se restringen al sistema donde se encuentran, sino que van más allá. Describe la realidad tal y como es, la deforman para encontrar sus “secretos”, lo que se esconde en los resquicios de la vida de un mendigo, de una noche de amor, o las razones de nuestra percepción, la sonoridad, etc. Buscar el límite y traspasarlo. O destrozarlo. Siguen en cierto modo a la tarea autoimpuesta por las vanguardias históricas, la investigación y reinvención conceptual de la realidad. Tal vez lo que he traido sea bastante más humilde, pero sinceramente creo que es otra manera de mirar al mundo, que puede ser bastante más fructífera que otras (o no, depende de lo que se quiera conseguir).

Este es un tema del que podría hablar horas, pero la concisión es una virtud. Sin duda, este tema saldrá a colación en cualquier otro momento, pero por ahora, espero haber expuesto con claridad a qué me refiero con “otra Posmodernidad” al hablar de música, y lo que ello implica.

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