Movilidad Estudiantil

He jugado ultimamente con la idea de “¿dónde empieza la política [lo político actual] y termina la vida cívica e implicada?”. Todo a cuenta de una serie de movimientos estudiantiles universitarios que están surgiendo en estos momentos en los que me veo sumergido entre una mezcla de obligación, voluntariedad e inercia. Está habiendo cambios importantes en las estructuras, del sistema universitario en este caso, que van surgiendo poco a poco, pero que responden a un patrón mayor ya preparado. Y donde la tónica general es de pasividad, con argumentos tales como que los jóvenes no tienen por qué pelear, han nacido con todo dado, no se sabe el valor de lo que se tiene, etc., siempre hay alguien que desmiente tales afirmaciones. Admito que en principio puede resultar marginal, es más, es muy marginal, pero ahí está. Existen unos poco que se interesan, que participan, que se dedican activamente a velar por el (buen) estado de las cosas. Estudiantes -o no- que se implican.

¿A qué viene todo esto? Bueno, pues resulta que se están llevando a cabo -en algunos sitios con más premura que en otros- multitud de cambios en las estructuras universitarias. Hay muchos análisis profundos y lúcidos sobre este tema, por eso no me voy a extender mucho. Se trata de la “Estrategia Universidad 2015”, y vamos, el nombre “estrategia”, en sentido bélico, le vienen estupendo. Son una serie de reformas en la financiación y la gobernanza de las universidades en pos de una Universidad de Excelencia Internacional, que podemos traducir en una serie inmensa de refuerzos y castigos sobre las distintas carreras y universidades que harán que las que vayan bien y tengan una aportación buena al “tejido productivo” (dato: se fomenta la inversión privada en la Universidad) se verán implementadas continuamente; y las que no sean productivas pues tenderán a la unificación, minimización y desaparición. Así, carreras como Ingeniería Informática o Aeronáutica -aquí en Sevilla- serán lo más de lo más; mientras que carreras como Historia o Filosofía -en la que se ve afectado un servidor- tenderán a la desaparición, ya sea por falta de recursos, de inversión, o de alumnos. Porque los alumnos tampoco salimos bien parados: en principio los buenos alumnos serán los que sigan… a corto plazo. Porque a largo plazo las posibilidades irán decallendo -se preveé- para los estudiantes menos pudientes, a causa de las distintas nuevas becas que se están imponiendo, y porque el nuevo entramado académico impedirá conciliar estudios y vida laboral. Todo esto sin nombrar los cambios en la democracia universitaria… Y esto ha sido un resumen.

Pero ya hay gente que se entera, y que se mueve. Porque, pese a que el gobierno y las distintas instituciones quieran endilgarlo soterradamente (como esa breve nota de prensa que fue publicada en nochebuena del pasado año que mencionaba que las becas-préstamo dejaban de tener “interés cero” -la principal atracción- a tener un “interés variable”), hay gente que está ahí, luchando y buscándose las habichuelas para informar y cambiar la tónica general. Y aunque es desconsolador ver un pleno del CADUS (Consejo de Alumnos De la Universidad de Sevilla) en el que ni se consigue la participación de suficientes facultades para tener Quórum, la gente que sí va, va con ganas, porque quiere, porque se interesa. Y se ha comenzado ya a hablar de campañas informativas, no de posicionar políticamente al colectivo universitario (no sólo alumnos, también al PDI), sino de informar, saber porqué sí o porqué no te quejas. Lo mismo ocurre con las asambleas.

Y aunque al principio no haya la participación deseada, siempre, poco a poco la gente se suma. Esto es algo que ha ocurrido con las distintas actividades culturales que se van realizando en la Facultad de Filosofía de la US. No hay responsables, nadie quiere hacer nada de principio; pero una vez que estas se ponen en marcha, todo el mundo sequiere subir al tren. Tal vez esto es lo que haya que cambiar, que la gente tenga más iniciativa, cívica y solidaria: es un deber como ciudadanos.

Un consuelo: no estamos solos. En muchas universidades de esta piel de toro que tenemos por país, ya han comenzado las movilizaciones, porque ya están sufriendo las consecuencias. Ya se están movilizando, proponiendo contrarreformas, tomando la iniciativa. ¿Tenemos que esperara a que nos lanceen para quejarnos viendo como estamos viendo ya venir la estocada? Yo creo que no. Creo que es momento de concienciar, de informar, para que la gente vea la realidad del mundo, y no que quede quieta viendo venir la ola.

Os dejo un video realizado por alumnos de la Universidad de Oviedo, a cuenta de una manifestación llevada a cabo el pasado 23 de Marzo, de la que no tengo información sobre cómo ha ido, pero confío en que haya tenido éxito.

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